lunes, 3 de septiembre de 2007

SAN SIRO II (por Bea)



Último día en Milán. Nos levantamos temprano para ir a la Pinacoteca Di Brera. Luego visitamos el Duomo. Espectacular. Simplemente, hermoso.
En la tarde, Eduardo quería ir al estadio de San Siro. Por supuesto yo no estaba muy ilusionada con la idea. Edo averiguó cómo llegar por Metro, yo le dije que lo acompañaba, pero que me parecía mejor ir “por arriba” para seguir conociendo Milán. A él le pareció buena idea porque, además, no era lejos. Gran error el mío… Salimos vía San Siro. Eduardo –cada vez que le pedía que me enseñara en el mapa dónde quedaba el estadio- me señalaba un lugar no muy preciso sobre la ciudad de Milano (Además, la parte del mapa en la que, según, se ubicaba el estadio, estaba cubierta por una publicidad). Me decía: “Es cerca”. “¿Seguro que es cerca?”. “Sí, es a cuatro estaciones por Metro”. Empezamos la travesía. Caminamos cuatro, diez, diecisiete, veinticinco, treinta y seis cuadras y, en cada una, Eduardo siempre repetía lo mismo: “Falta poco”. Creo que fue en la cuadra número 30 en la que supe que Eduardo no tenía idea alguna de cuál era la verdadera distancia que había entre el hotel y el bendito estadio. En una de las tantas veces que sacó el mapa, para asegurarse de que estábamos haciendo la ruta correcta, me di cuenta de que lo que él me indicaba como “el estadio”, realmente era “la zona de San Siro”. Se podrán imaginar… más de una hora y cuarto caminando para ver un estadio… En un momento de desesperante calor le dije que necesitaba agua. Conseguimos una bomba de gasolina donde aprovechamos para preguntar dónde quedaba el estadio y de paso saciar mi sed. Edo le preguntó a la cajera que dónde quedaba el estadio y la iluminada le dijo que a 50 metros de la estación. Quiero volver a ver a esa persona y que me explique su concepto de “un metro”. Todavía tuvimos que caminar como 25 minutos más. De repente se asomó una horripilante viga roja y, por la emoción de Eduardo, supe que esa cosa FEA era el tan esperado estadio. Feo, es todo lo que puedo decir. Caminamos más de una hora para ver un estadio FEO. La zona en la que está construido también es fea, nada de esa majestuosidad del Bernabéu, estadio que ha sido dispuesto de tal manera que su impresionante arquitectura comulga con la ciudad. Esta cosa de San Siro es tan fea, que prefirieron ubicarla lejos de la bella ciudad de Milán. Destinaron las afueras de la ciudad para ubicar el campo de juego. Al llegar el dichoso estadio me dejó muda una frase de Eduardo: “El tranvía que pasa por frente del hotel viene directo a San Siro”. Imagínense la cara de quien escribe tras, luego de haber caminado kilómetros para llegar a ese lugar, escuchar esas palabras. No sabía si insultarlo o no hablarle por el resto del día. Resignada, le dije: “Paga la entrada y vamos a ver el estadio por dentro”. Mi único comentario durante todo el recorrido fue: “El Bernabéu es más bonito… nunca he pagado por hacer el tour del Bernabéu… cuando lleguemos a Madrid haremos el tour del Bernabéu, ese sí es un estadio de verdad”.
Al terminar el paseo, tomamos un tranvía que nos dejó en la puerta del hotel, y, como ya nos habíamos dado cuenta de que no en todos los transportes públicos revisan si tienes pasaje, esa vez ¡viajamos gratis!

3 comentarios:

Inirida Gomez-Castro dijo...

Cuando pasen por Vigo, ni se te ocurra pisar el estadio del Celta!!! eso si es FEO de verdad!!!

Begoña dijo...

Bea: sigue caminando así podrás seguir comiendo sin engordar,jajaja.Y si no "caminante no hay camino se hace camino al andar"

Una tostada en la alfombra (icc)® dijo...

No joda Gorda, hay que joderse contigo. Nunca he estado en San Siro, pero tu como que no has ido al Brigido Iriarte.

Evidentemente no es comparable con el Bernabeu, pero la Catedral no es comparable con nada. Es el estadio del Real Madrid.

En todo caso, te recomiendo que una vez en España visites el Calderón, Balaidos, Mestalla y hasta el Camp Nou (que aunque gigante es más bien feito) y entonces volverás al Blog a pedir disculpas públicas.

Es posible que tenga que viajar a España en enero, de ser así espero verlos y gustosamente los llevaré a comer y beber a sitios sucios, ruidosos, baratísimos y deliciosos donde se pasa de maravilla rodeado de una gritona multitud. Eso si, les quedo debiendo los japos porque por eso sitios los unicos asiaticos que se consiguen son las chinas fastidiosas que venden flores de plásticos, cd quemados y cuando mierda con pilas echa algo de cursis lucecitas multicolores.

Reciban un beso grande

Ignacio