viernes, 7 de septiembre de 2007

IGLESIAS FLORENTINAS


En el Duomo, por dentro, no vimos gran cosa. La Piedad de Miguel Ángel está en un museo aparte en el que, por supuesto, cobran. Hay un Ucello interesante en el que se representa a un famoso condottieri. La iglesia de Santa Croce, por su parte, con el argumento de que sirve de lugar de reposo a los gigantes, exige el pago de una entrada costosa. Adentro, caminando entre esculturas y pinturas inmensas, todo se olvida. Disfrutamos asistir a las tumbas de Maquiavelo, Miguel Ángel, Dante, Vasari, Foscolo. Por más que busqué la de Boccacio, quién, supuestamente, se encuentra enterrado en ese lugar, no la encontré.
En Santa María la Novella hay un Masaccio impresionante:La Trinidad (otro grato referente escolar). El Cristo de Brunelleschi también es extraordinario. A Bea le gustó más el de Giotto.
Una iglesia que, a pesar del cobro, pudimos disfrutar a plenitud fue Santa María del Carmen, al otro lado del Arno. Acá están los famosos frescos de la Capilla Brancacci. Masaccio hizo en este lugar obras excelsas: El pago del tributo y El bautismo de Cristo son de las más soberbias. Había poca gente, pudimos sentarnos, acercarnos, palpar los ángulos. Masaccio, por fortuna, no ha sido absorbido por la industria cultural y esta iglesia no se ha convertido en una montaña rusa. Bea hizo comentarios interesantes – a indagar bibliográficamente, sobre el personaje de San Pedro y sus vestiduras.